CARTAS A MI MADRE. SEGUNDA CARTA.


SEGUNDA CARTA

Siempre estuviste en los momentos difíciles, al pie del cañón; siempre fingiendo que todo estaba bien.

Nunca tuviste una mala palabra para él. Ni para él, ni para nadie de su entorno. Quizás por eso nunca he legado a odiarle a pesar de todo, eso te honra.

Siempre hemos sido de discutir mucho, como en todas las casas, supongo, pero yo te quiero igual. Sé que todo lo que haces es por mi bien, aunque a veces te equivoques o vaya en contra de mi forma de pensar.

Recuerdo las noches cuando era pequeña, dormía contigo, y nunca te dejaba sitio, siempre estaba en medio de la cama. También recuerdo nuestras "peleillas" en el sofá, cuánto nos reíamos...

Me acuerdo de ver la tele, por las noches, en casa de la abuela, en la cocina, hasta que me mandabas a la cama y yo te pedía un ratito más. Los baños en la piscina de la terraza en verano, las tardes en la piscina municipal, dejándome ir a los tres metros con el flotador cuando no levantaba un metro del suelo, o sentada en las tortugas de la piscina pequeña, haciendo guerra de agua.

Si me paro a pensarlo con detenimiento, he sido muy feliz a pesar de todo, quizás me faltó un poco más de tiempo contigo, quizás por eso, hoy soy una persona independiente que sabe sacarse las castañas del fuego, quizás por eso, valoro más el poco tiempo que paso contigo.

Sé que no te lo digo muy a menudo, tú a mí tampoco, pero las dos sabemos que nos queremos.

Te quiero mamá.

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