CARTAS A MI PADRE. TERCERA CARTA.


TERCERA CARTA

Sigo sin entenderlo.

Entiendo que dejases de quererla, entiendo que no quisieses compartir más tu vida a su lado, pero ¿yo? ¿Qué hice yo para que me dejases de esa manera?

Indefensa, sin comprensión, era pequeña y te necesitaba. Te desentendiste, te daba igual todo. Daba igual que no tuviese comida, ropa... te lo llevaste todo.

Por suerte he tenido siempre gente que lo ha dado todo por mi.

Si he tenido vacaciones no ha sido gracias a ti, si he tenido ropa y comida no ha sido gracias a ti.

La vida me ha dado unos abuelos maravillosos, y no son tus padres.

Son mis abuelos, claro está, pero he tenido otros que se preocuparon mucho más por mi, aunque no les correspondía.

Tengo unos tíos, aunque uno de ellos ya no esté, que ejercieron esa función, que me dieron ese cariño que tus padres no me dieron. Fueron más abuelos de lo que fueron los de verdad, y los considero como tal.

Ahora tengo una vida plena y muchas cosas que agradecer, pero no a ti. A ti no tengo nada que agradecerte, porque nunca has sido lo que tenías que ser, al menos no conmigo. Porque tienes otra familia por quienes te vuelcas al 100%, pero con tu hija de sangre, con la de verdad, sigues portándote como lo has hecho siempre.

Sigues poniéndome en último lugar como has hecho siempre.

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